Sandra Bruno
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Sandra Bruno

Experta en Grafología Empresarial aplicada a la selección y gestión de RRHH

Recuerdo cómo en uno de sus programas “Redes”, el gran Eduard Punset afirmó que por encima de cualquier otra habilidad la que consideraba ineludible hoy en día era la capacidad para trabajar en equipo. Y no solo recuerdo que lo dijo, sino la fuerza de convicción que tenía en el momento de decirlo. Sin duda, sabía muy bien de lo que estaba hablando.

Diciendo esto, Punset nos abre la puerta a una verdad que parece obvia pero sobre la que cabe reflexionar mucho más: cuando entramos a formar parte de la plantilla de una empresa, no solo vamos a ocupar un puesto de trabajo concreto con sus respectivas funciones, sino también y diría que sobre todo vamos a interactuar con compañeros de diferentes niveles jerárquicos (inferior, igual o superior). De la calidad de esta sinergia dependerá la eficacia del trabajo de equipo realizado en cuanto a resultados obtenidos. Así, no es de extrañar que la capacidad para trabajar en equipo sea una de las competencias más valoradas en procesos de selección.

 

¿EN QUÉ INFLUYE LA TÉCNICA GRAFOLÓGICA PARA CONSEGUIRLO?

La técnica grafológica es un potente catalizador de eficacia para los equipos de trabajo porque, al igual que conocer el perfil técnico o las habilidades del candidato al puesto ofertado resulta primordial, no lo es menos conocer su personalidad, carácter y temperamento. Con ella, no solo se podrá comprobar si sus habilidades y aptitudes (el “Puedo”) son compatibles con sus necesidades y motivaciones (el “Quiero”) y con su carácter (el “Soy”) y así asegurar la optimización del ajuste persona-puesto, sino también se podrá comprobar si será compatible con la personalidad de sus demás compañeros y por tanto si podrá interactuar eficazmente con ellos en su entorno laboral.

A partir de ahí, gracias a la técnica grafológica, se estudiará hasta qué punto son compatibles la personalidad y el carácter de los miembros del equipo, tanto jefes con subordinados, como entre los miembros de igual jerarquía. Del mismo modo que los sentimientos, carácter, emociones, etc. de una persona influyen en la realización de una tarea concreta o desempeño de un puesto concreto -ni más ni menos que por nuestra condición de ser humano- también influirán en los caracteres, sentimientos, emociones, etc. de los demás compañeros de trabajo. Tan peligroso, o quizás más, resultará no adecuarse a nuestro jefe, compañero, subordinado, etc. que no juntar las habilidades requeridas para el puesto en cuestión. Una mala relación laboral no solo incidirá en los resultados y productividad del trabajador en sí, sino también en los de la empresa.

Por todo ello, resulta tan imprescindible asegurarnos la compatibilidad de personalidades y caracteres de los miembros de un equipo de trabajo, como adecuar un perfil técnico concreto a un puesto determinado.

 

¿EN QUÉ CONSISTE UN EQUIPO DE TRABAJO EFICAZ?

El trabajo en equipo es la actividad colectiva que se realiza en torno a dos ejes:

  • La utilización de los recursos disponibles
  • La actitud de cooperación y de la colaboración con los demás compañeros y superiores

y con un solo fin: llegar a una meta común y grupal.

Ahora bien, un equipo no es un grupo. La gran diferencia entre los dos estriba en que el primero implica tener consciencia de una serie de valores por parte de las personas que lo forman que no tienen por qué tener el grupo, como lo son el engagement o compromiso con el objetivo pre-definido que les llevan a un sentimiento de pertenencia, la colaboración para lograr con éxito ese objetivo, la confianza, respeto y honestidad entre cada uno de los miembros, entender el conflicto como una prueba inherente al ser humano para aprender y crecer tanto personal como profesionalmente, y el necesario acuerdo entre todos para expresar ideas y opinar respetando siempre la jerarquía empresarial.

Para conseguir que un equipo sea realmente eficaz hay que entenderlo como un equipo interdependiente de trabajo que funciona de manera eficaz, generando sinergias positivas entre cada uno de los miembros que lo conforman en base a habilidades adecuadas de interacción con el fin de alcanzar la meta grupal. Todo ello se traduce en la optimización de los valores ya expuestos que genera formar parte de un equipo, como una especie de metamorfosis conceptual de cada uno de ellos: ya no se tiene el sentimiento de estar comprometido con el equipo, sino más bien uno tiende a identificarse con el equipo como parte de él; ya no se experimenta el deseo de colaborar con el resto del equipo, sino de quedar unido a él; tampoco se tiene confianza para exponer sus ideas y/o puntos de vista, sino que uno se siente motivado para alcanzar la meta común; y el conflicto ya no se entiende como parte del desarrollo de cada uno sino más bien como un elemento más que gestionar dentro del equipo, contando con la diferencia de temperamentos y de opiniones entre los demás miembros.

No menos cierto es que si cada uno de los miembros tiene capacidad para trabajar en equipo, la probabilidad de que con el tiempo el grupo se transforme en un equipo eficaz será considerablemente más alta que si no la tuvieran.

A nivel grafológico, la capacidad para trabajar en equipo es una competencia clave dentro de las competencias ya que incorpora otras competencias igualmente relevantes como lo son el respeto, la flexibilidad y la tan valorada empatía, pero también la integridad personal y honestidad, la prudencia, la paciencia, la apertura de criterios, las habilidades sociales, además del orden y de la organización. Por ello, en los procesos de selección, es una competencia genérica que se estudia por defecto, porque siempre en un momento dado tendremos que interactuar con otra persona de la organización. No obstante, para el grafólogo, siempre habrá que tener en cuenta que su grado de importancia o nivel de exigencia dependerá del carácter más o menos social del puesto de trabajo, variando según el tipo de perfil, las características del puesto, los roles y las funciones o tareas correspondientes.

 

¿CUÁL PUEDE SER LA METODOLOGÍA MÁS EFICAZ A SEGUIR PARA DISEÑAR EQUIPOS EFICACES?

Uno de los factores clave para diseñar adecuadamente equipos eficaces está focalizado en la formación del equipo humano y consiste en encontrar personas con cualidades de temperamento y personalidad COMPATIBLES.

Y, dentro de las estrategias para diseñar equipos eficaces de trabajo, consta la de observar y analizar los modelos de temperamento y los estilos de trabajo de cada una de las personas que forman parte del equipo.

Para ello se recurre a los estudios de compaginación de caracteres.

Para asegurar la eficacia y conseguir optimizar el resultado de un proyecto determinado en el seno de un equipo de trabajo, no solo hará falta elegir a los mejores profesionales sino también contar con que haya armonía entre ellos. Con este preciso fin se realizan LOS ESTUDIOS DE COMPAGINACIÓN DE CARACTERES de los diferentes miembros del equipo mediante la técnica grafológica. Así, se ponen de manifiesto tanto los puntos fuertes como los posibles choques de carácter o temperamento que pueden producirse entre ellos.

Los estudios de compaginación de caracteres resultan tan necesarios como cotejar las habilidades requeridas para un puesto de trabajo determinado.

Sin duda, las relaciones jefe-subordinado o simplemente entre compañeros pueden ser decisivas para que el equipo de trabajo que formamos con ellos sea de corta o de larga duración e incluso incidan en nuestra permanencia en la empresa.

Como si de un puzle se tratase, se van ensamblando los perfiles necesarios para que el equipo de trabajo se transforme en un equipo eficaz y propiciar así una mayor productividad al equipo.

Muchas empresas de nueva o reciente creación, también denominadas startups, ya recurren a este tipo de estudios para poder diseñar sus equipos. Asimismo, empresas de mayor recorrido profesional están adoptando esta técnica de diseño de equipos para rediseñar y reubicar de forma más adecuada a su plantilla.

 

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA CAPACIDAD DE TRABAJAR EN EQUIPO EN UNA ESCRITURA?

Encontraremos esta capacidad en una escritura curva o mixta cuyas letras se enlazan suavemente entre sí de manera curva, siempre vibrante (puede ser vertical o ligeramente inclinada), ordenada como signo de nuestra intención de cuidar nuestro ambiente profesional y por tanto nuestro grupo de trabajo, agrupada, favoreciendo la apertura mental y la extroversión con la guirnalda, también aproximándose hacia los demás y el futuro con un margen derecho pequeño, mostrando cierto grado de confianza con la firma cercana al texto, siempre personalizada, y sencilla en texto y firma, mostrando coherencia y transparencia.

En resumidas cuentas, el ser humano es ante todo un ser social que está programado genéticamente para convivir y por tanto trabajar con otras personas, de una forma más o menos activa. Esperar a que la “suerte” reparta adecuadamente los diferentes perfiles de personalidad de un grupo de trabajo sería como echar a suerte la gestión y el futuro de una empresa. Resulta mucho más coherente y productivo utilizar la técnica grafológica para formar equipos compatibles y complementarios, tanto en perfiles técnicos como en cuestiones de temperamento y conducta, juntando así a trabajadores con más probabilidad de conectar personal y profesionalmente mediante el análisis de su compatibilidad, y formando equipos de trabajo eficaces. También se puede utilizar la técnica grafológica para reubicar a personas dentro de otros equipos de trabajo más compatibles con su perfil tanto profesional como personal. No menospreciemos nuestra condición humana, por mucho avance tecnológico y robots que haya, siempre serán meras copias de nuestra esencia humana, con sus mil defectos, pero también con sus mil virtudes.

Así que, si quieres realmente optimizar las relaciones y por tanto los resultados de tus equipos de trabajo, ya sabes que mediante la técnica grafológica lo podrás conseguir, porque con ella tendrás la clave para transformar tus grupos de trabajo en equipos realmente eficaces.

Fuentes bibliográficas

Cerro Jiménez, Sandra María. Temario “Grafología y Selección de RRHH”. Curso UDIMA

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