Sandra Bruno
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Sandra Bruno

Experta en Grafología Empresarial aplicada a la selección y gestión de RRHH

Ya lo sabemos…una cosa es ser jefe y otra saber dirigir o, lo que es lo mismo, una cosa es ser designado jefe y otra bien distinta es poseer CAPACIDAD DE LIDERAZGO.

Ahora bien, definir el liderazgo es una tarea tan recurrente como difícil, siendo la mayoría de los intentos por conseguirlo realmente ambiguos (Pfeffer, citado por Bass, 1990). Pero, personalmente, me quedaría con la definición de Dwight Eisenhower que me parece ser la imagen más fiel de lo que significaría liderar: “El liderazgo es el arte de conseguir que otra persona haga algo que quieres hacer porque quiere hacerlo”.

Y esto sí que es un reto para muchos supuestos líderes porque, seamos sinceros, jefes hay muchos, pero líderes bien pocos.

¿O acaso nunca habéis tenido un jefe que no reunía las capacidades para ejercer como tal?

Para hablar de talento directivo, no basta con estar cualificado y desempeñar debidamente las funciones del puesto, sino que se necesita poseer unas capacidades que van más allá, y mucho más allá…consiste en reunir una serie de competencias que se podrían agrupar en tres grupos generales:

  • CAPACIDAD TÉCNICA:

Aquí hablamos de aptitudes _ver artículo http://www.sandracbruno.com/la-decima-rafa-nadal-una-pocion-magica-llamada-talento/ _ o formación específica para el desempeño óptimo de las funciones requeridas por el puesto de trabajo. Siempre primará en un líder la visión de conjunto o global de cada una de las tareas de su equipo de trabajo, sin exceptuar ninguna. En ese sentido, se requiere capacidad de observación, afán de orientación y corrección de cada uno de los miembros de su equipo o departamento, capacidad para solucionar problemas, incluso imprevistos, o enfrentarse a retos inesperados, haciendo muestra de agilidad y habilidad resolutiva.

  • CAPACIDAD INTELECTUAL:

Aquí hablamos no solo de inteligencia racional sino de inteligencia emocional. “Los líderes verdaderamente efectivos se distinguen por su alto grado de inteligencia emocional, que incluye la autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales”. (Daniel Goleman)

Sin duda, ser líder implica tener control emocional y empatía.

  • El Control emocional consiste en saber gestionar de forma equilibrada nuestras propias emociones.
  • La Empatía consiste en saber escuchar y entender a los demás.

Está demostrado que los buenos líderes se apoyan en la inteligencia emocional para dirigir personas y esto les permite generar un clima de confianza y colaboración necesario para que exista un compromiso y lealtad con la organización. La excelencia se consigue cuando las personas están realmente involucradas en el proyecto.

  • CAPACIDAD HUMANA:

Aquí hablamos de la capacidad para dirigir y coordinar pero también, y sobre todo, de la capacidad para motivar y orientar a su propio equipo hacia la realización del proyecto que tienen en común. Un directivo debe saber crear vínculos y unir cada uno de los miembros de su equipo o empresa alrededor de un proyecto común. Para ello, ha de saber organizar y motivar al equipo en su conjunto, además de empatizar con cada uno de sus miembros, para poder detectar luego posibles signos de compromiso o engagement efectivo o, al contrario, posibles signos de conflicto dentro de su equipo o departamento. Todo ello conlleva que el mismo directivo se implique en el proyecto, so riesgo de perder credibilidad en su equipo, departamento o incluso empresa. Hablar no sirve de mucho cuando la palabra no se ve respaldada por una acción y/o reacción. Y precisamente son muchas las empresas donde las contracorrientes se llevan las palabras de sus directivos…

En definitiva, para poder hablar de capacidad de liderazgo, cabría hablar de CARISMA para poder influir en los demás, de la fortaleza suficiente para saber enfrentar situaciones de estrés, tener empuje y motivación para automotivarse y motivar a los demás, mostrando persistencia y determinación, habilidades resolutivas para la toma de decisiones, capacidad de empatía para entender las emociones y sentimientos de los miembros de su equipo y ponerse en el lugar del otro cuando resulta necesario, claras habilidades sociales y de comunicación para transmitir óptimamente sus mensajes y propósitos pero también para comprender y empatizar con los demás desde la generosidad, asertividad y la tolerancia, así como dotes de mando y autoridad (sin llegar a ejercer un liderazgo coercitivo, pero más bien conciliador) para lograr imponerse por encima de los demás. A todo ello, añadiría cierta habilidad para convencer y persuadir a su interlocutor y para negociar desde el tacto y la diplomacia. No nos olvidemos que, al fin y al cabo, un líder es un seductor nato.

Pues bien, A NIVEL GRAFOLÓGICO, todos estos puntos se traducirían de la siguiente manera:

  • La claridad de pensamientos así como la capacidad para exponer ideas con la misma claridad y precisión se traduce en una escritura necesariamente clara y legible. La ilegibilidad en el grafismo indicaría confusión y desorden, incluso podría señalar intención de ocultar los pensamientos o las condiciones o, al menos, tendencia a maquillarlos.
  • El nivel de integridad personal y, por tanto, de confiabilidad y honestidad del escribiente se refleja en un texto y una firma coherentes, formando un conjunto escritural homogéneo, sin ninguna estridencia en un orden o parámetro grafológico. Todo ello nos habla de una persona que se comporta igual, tanto en el ámbito profesional y social como en el personal.
  • La visión realista del entorno y de nosotros mismos, así como tener un autoconcepto sano y equilibrado nos los daría un tamaño normal de escritura. Un líder ha de tener una visión realista tanto de su entorno como de sí mismo.
  • La seguridad en sí mismo y el carisma se marcarán en una presión firme, dejando huellas en el papel como impacto en la gente. Cuantos más trazos verticales hayan, más imperativo será el mando, y más prevalecerán la autoafirmación y la disciplina. Hoy en día, se valorará más en los líderes la presión firme pero en sentido horizontal, por su significado a nivel grafológico: orientación hacia la autorrealización más que la autoafirmación, es decir, por ser signo de autoridad pero también y sobre todo de entrega.
  • La agilidad, tanto mental como de acción, se manifestará en una escritura ágil y dinámica, dando prioridad al movimiento más que a la forma. Cuanto más ágil y fluido sea el trazo, más rápida y resolutiva será la capacidad de repuesta, así como la de ideación y de reacción.
  • La inteligencia se marcará en el dibujo de unos ligados altos, que ligarán unas ideas con otras, con lógica, originalidad y coordinación. Cuanto más originales sean, mayor será el potencial creativo e innovador de esa persona.
  • La buena adaptación al medio, así como la seguridad en uno mismo y la autoconfianza se impregnarán en una escritura extendida, con muchas uniones y buena base, de una persona a gusto con su entorno, que se desenvuelve con seguridad y que es generosa y espontánea, tanto en lo social como en lo afectivo.
  • La capacidad de iniciativa pero también la franqueza, generosidad y entrega afectiva se manifestarán en una escritura progresiva, donde el trazo parece lanzado a la derecha, como escapándose hacia el futuro.
  • Su capacidad de autocontrol y adaptación al entorno se verán reflejados en una escritura horizontal flexible que mantiene la recta en el renglón. Su capacidad de entusiasmo, optimismo vital y automotivación se verán reflejados en una escritura de dirección ligeramente ascendente en texto.
  • Su optimismo vital e inteligencia emocional se marcarán en una firma cuya dirección es flexible, que puede ser horizontal o ascendente. La firma ligeramente ascendente siempre será un signo de sana autoestima y ambición.
  • La capacidad de autocontrol o de equilibrio interno, así como la ecuanimidad o saber valorar los hechos y personas desde un prisma objetivo se observarán en una escritura vertical vibrante. Así mismo, la capacidad de iniciativa, el avance hacia el futuro y asunción de riesgos, además de la capacidad de proyección y de sociabilidad se verán reflejados en una escritura ligeramente inclinada. Cuanto más inclinada sea la escritura, mayor tendencia a la pérdida del control de los impulsos se tendrá.
  • La tilde de orgullo personal que suele caracterizar a un líder se manifiesta en el ligero sobrealzado de sus óvalos, más altos que anchos, retroalimentado así su carisma y la confianza en sus recursos y valores.
  • El orgullo y el carisma también se verán reflejados en unas mayúsculas moderadamente altas, influyendo también en el poder de seducción del sujeto.
  • El grado de madurez en la personalidad, lejos del convencionalismo, se imprimirá en una escritura personalizada, propia de una persona que ha ido evolucionando desde el modelo caligráfico escolar hacia la personalización de su carácter con elementos propios y genuinos de su personalidad.
  • “En la variedad está el gusto” de la formas de una escritura mixta, donde se detecta la extrema suavidad de un grafismo curvo, ingeniosamente mezclada con la fuerza de temperamento y carácter del ángulo, dando lugar a un plato de buen gusto, ni demasiado insípido (sumisión) ni tampoco demasiado picante (autoritarismo).
  • Si hay un rasgo predominante y que se diferencia de los demás para reconocer a un líder es la posición de la barra de su “t” que será alta. Tal vara de mando, la barra de las “t” se coloca alta y soberbia, o baja y sumisa, apunta hacia las altas esferas o baja la mirada para el suelo, mira hacia adelante (el futuro) o hacia atrás (el pasado).

Así, podríamos decir que, al igual que en la realidad empresarial, la capacidad de liderazgo a nivel grafológico no está dada a cualquiera y requiere de muchos ingredientes, o rasgos grafológicos en este caso, como para dar el resultado esperado. Al fin y al cabo, estamos hablando del mayor impacto que puede dejar un ser humano en su entorno: ser VISIBLE, pero haciendo el BIEN. Y, perdonadme, pero esto sí que es un lujo que no se compra ni se vende. Aunque sí que se reconoce, al menos en manos de la técnica grafológica.

“Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y a ser mejores; eres un líder”. (Jack Welch)

Fuentes bibliográficas

Cerro Jiménez, Sandra María. Temario “Grafoselección por Competencias”. Curso UDIMA

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