Sandra Bruno
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Sandra Bruno

Experta en Grafología Empresarial aplicada a la selección y gestión de RRHH

A lo mejor nunca te lo han confirmado, pero tienes una serie de competencias que son claves para desempeñar óptimamente un puesto de trabajo en particular y aún no lo sabes.

Muchas veces la vida nos lleva a desarrollar funciones y trabajos que o bien nos han surgido a lo largo del camino, o bien nos hemos empeñado en buscar por muchos motivos.

¿Y si descubres qué competencias son las que realmente te hacen sobresalir como profesional? Pues bien, la GRAFOLOGÍA te permite llegar a ello mediante el análisis pormenorizado de tu escritura.

Y esto no solo es válido a nivel particular sino además a nivel de empresa.

La grafología aplicada en empresas es particularmente útil para calibrar la valía personal y las aptitudes de los candidatos para un puesto de trabajo determinado.

Los informes grafológicos de selección por competencias suelen constar de un análisis general de la personalidad del candidato (cuya extensión dependerá de la empresa-cliente), seguido de un resumen de sus puntos más fuertes y de sus puntos más vulnerables (siempre en relación con el puesto ofertado), además del estudio detallado de cada una de las competencias que la empresa considera imprescindibles para el desempeño óptimo de las funciones del puesto que se pretende cubrir.

Si bien en caso de particulares, siempre se hará hincapié en la estudio pormenorizado de la personalidad, resaltando los puntos más fuertes y los puntos de mejora del individuo analizado, en los casos de selección por competencias nos centraremos en  analizar cada una de las competencias claves que tendría que cumplir el candidato y que la empresa considere imprescindibles tener para el puesto vacante.

No existe un sector profesional más susceptible de juntar competencias clave, sino que habrán sectores que requieran a unos profesionales con unas determinadas competencias.

Por ejemplo, en el sector salud, si bien los conocimientos técnicos y experiencia son dos elementos de peso a la hora de calibrar la valía de un profesional, y que siempre salen a la luz, no lo son menos habilidades como la empatía, el autocontrol o las habilidades sociales y de comunicación. Al fin y al cabo, hablamos de profesionales en contacto directo con el paciente.

En general, gracias a la técnica grafológica, se puede saber si un/a candidato/a cumple con las competencias clave requeridas para un puesto de trabajo concreto. Y todo eso de una forma muy sencilla y rápida: bastará con analizar su escritura.

En Grafología aplicada a las empresas, como en RRHH, reconocer las competencias profesionales de los candidatos que se presentan a un proceso de selección para cubrir un puesto concreto es un paso sine qua non que cumplir y, por lo tanto, fundamental.

Fundamental por varios motivos:

  1. Primero, porque es reconocido por los profesionales de RRHH que las metodologías hasta ahora vigentes presentan carencias para poder llevar a cabo una selección eficiente del talento.
  2. Segundo, porque las funciones del puesto que se pretende cubrir requieren unas características tanto técnicas como más personales (generales y específicas), para el óptimo desempeño de las funciones acordes al puesto vacante.
  3. Tercero, porque antes de buscar al mejor talento conviene definir el perfil,no sólo técnico, sino además competencial y actitudinal, del candidato “ideal” para el puesto que se pretende cubrir.

A partir de ahí, se podrá diseñar un abanico más o menos amplio de competencias propias a cada perfil, y que variarán de un puesto a otro.

Para ello, la grafología es una gran aliada. Nos permitirá hacer un primer filtro esclarecedor acerca del perfil general del candidato que se presenta, ayudando a descartar a los menos adecuados para el puesto en cuestión. Y no solo se medirá dicha valía por unas cuestiones estrictamente profesionales, sino además aptitudinales.

Frente a la magnitud de la automatización de los procesos, la gran ventaja de contratar a un grafólogo en un proceso de selección es que, precisamente con sus conocimientos y práctica, él mismo contribuirá a optimizarlo, e incluso a emitir un juicio vinculante respecto a cada escritura presentada en cuanto a su competencia real para desempeñar lo más correctamente las funciones requeridas.

Llegados a este punto, me gustaría hacer un inciso sobre la expresión recurrente en los últimos tiempos de “competencias blandas” para hablar de “competencias” a secas.

Es que de esas competencias podrá depender el correcto desempeño de un puesto determinado. Una persona puede ser la más capacitada para trabajar en equipo y dirigir a sus miembros, pero si está sujeta a cambios de humor muy pronunciados y muestra tener una considerable falta de autocontrol, no será la idónea para controlar los innumerables momentos de estrés que conlleva por desempeñar por ejemplo las funciones de un puesto directivo.

Tampoco es suficiente una alta capacidad intelectual y analítica en un puesto de investigación. La gran Marie Curie no hubiera sido la que fue sin su innegable capacidad creativa y para innovar, ni sin su afán por cuidar la calidad, con precisión, atención y un alto nivel de concentración en cada una de sus trabajos sobre la radiación, hasta el punto de poner en riesgo su vida por ello, además de su increíble capacidad de perseverancia. Además de su tesón, Curie disponía de la suficiente autoridad y carisma como para liderar eficientemente equipos de trabajo y proyectos de gran envergadura; y todo ello a pesar de cada una de las barreras tanto sociales como profesionales que se encontró a lo largo de su recorrido como primera científica mujer que consiguió un Premio Nobel.

Lo que queda claro de todo ello es que, gracias a la aplicación de la grafología en los RRHH, se puede optimizar los procesos de selección, gestión y desarrollo del talento en las empresas.

Si aún no te has decidido a utilizar la grafología para optimizar tus métodos de selección y/o para tu propio autoconocimiento, no lo dudes. Te quedarás gratamente sorprendido por los resultados.

Fdo. Sandra Bruno

 

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