Sandra Bruno
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn

Sandra Bruno

Experta en Grafología Empresarial aplicada a la selección y gestión de RRHH

No sé vosotros, pero después de ver cómo Rafa Nadal conseguía este domingo canicular de junio la décima copa del torneo con más prestigio que existe dentro del mundo del tenis – al menos como torneo en tierra batida- y recordando aquella época adolescente preparando los exámenes pegada a la tele sin perderme ningún partido, más que nunca pienso que el talento sin tesón no vale nada.

Después de estos años atrás de crisis y de marcado desencanto, parece que las empresas han vuelto a enamorarse del talento, y no sin razón. Seamos sinceros, el personal fue el primer afectado por esta plaga socio-económica, a través de una ola de despidos que hizo mella en una sociedad cada vez más estigmatizada.

Ahora que el mundo empresarial ha vuelto a enamorarse del talento y va en su búsqueda, la selección, gestión y desarrollo del talento han vuelto a cobrar la importancia que nunca hubieran tenido que perder y que desde luego se merecen.

Pero, ¿de qué sirve el talento si no se sustenta en la tenacidad y la pasión?

Imaginaros por un momento a un Nadal desmotivado por cada una de las sucesivas lesiones a las que ha tenido que hacer frente últimamente, y perdiendo las ganas de seguir luchando …. seguramente jamás hubiera ganado Roland Garros por décima vez.

Precisamente por su pasión y su infalible tenacidad acabó por conseguir su décima copa, grabada con meticulosidad y esmero por la organización del torneo galo, al igual que su impactante talento en su no menos genuina personalidad. Y estoy convencida de que alguien con sus mismas cualidades pero sin la pasión y la perseverancia que le caracterizan nunca lo hubiera conseguido.

Tal poción mágica, el talento, es la mezcla de APTITUD (¿Qué?), MOTIVACIÓN (¿Por qué?), ACTITUD (¿Cómo?) y ACCIÓN, entendiéndose por APTITUD el conjunto de habilidades, conocimientos y, cómo no, personalidad, en la ingeniosa interacción del ¿qué sé, qué sé hacer y quién soy?, por ACTITUD la predisposición hacia el logro de los objetivos, es decir la forma en qué ponemos a disposición de una acción nuestras aptitudes, en la determinante fase de cómo enfrentamos los retos de nuestra vida, tanto vitales y personales como profesionales, y por  ACCIÓN la puesta en marcha o realización de un proyecto a través de la orientación hacia el logro de un objetivo que nos hayamos marcado, en la necesaria utilización de nuestros recursos y haciendo realmente honor a nuestro talento.

En el contexto que nos interesa: la empresa, la aptitud se denomina Competencia, siendo la capacidad para combinar óptimamente las habilidades (lo que se sabe hacer) con los conocimientos (lo que se sabe), para el correcto desempeño de una actividad laboral, siendo por tanto igualmente determinante para cosechar buenos resultados y éxito en un puesto de trabajo.

Pero demasiadas veces se nos olvida un elemento del talento, y sin embargo, tan decisivo: la MOTIVACIÓN. De hecho, se podría considerar como el catalizador nº  1 de la acción porque ¿qué sería de la acción sin motivación? o, lo que es lo mismo: ¿pretenderíamos tener los mismos resultados estando motivados que desmotivados? Quizás llegaríamos a tener resultados si reunimos las aptitudes y habilidades requeridas para ello, para jamás serían de la misma calidad y desde luego no conseguirían tener el mismo impacto que si pusiéramos lo mejor de nosotros en ello, claro está.

Por eso resulta tan fundamental saber detectar y evaluar la motivación en la personalidad de las personas con talento, y la técnica grafológica no solo lo permite, sino que lo consigue.

Con la grafología, se pueden indagar cualidades inherentes a la personalidad del ser humano, desde su parte más inconsciente, como sus motivaciones intrínsecas y su capacidad de entrega y tenacidad. La grafología permite ahondar en los intereses prioritarios y motivaciones reales de una persona, pudiendo de este modo analizar la motivación y el desarrollo profesional de dicha persona.

Así, una persona fundamentalmente orientada hacia la Autonomía no se encontrará a gusto desempeñando funciones pendientes de supervisión ajena, ya que esa persona valorará por encima de todo su independencia y le gustará contar con un margen de maniobra en cada una de sus decisiones y acciones laborales. Igualmente, una persona orientada hacia la Exploración difícilmente podrá seguir realizando tareas rutinarias y, de alguna forma, confinadas a una única forma de actuar y pensar, ya que, por encima de todo, ella buscará realizar actividades diferentes, que le permitan llegar a innovar y ampliar la perspectiva tradicional de enfocar su trabajo. Asimismo, una persona que tiende a la Conservación disfrutará en un trabajo que le permita proteger sus intereses económicos y materiales y, por ende, no se podrá esperar de ella que contribuya de alguna manera a conseguir un impacto positivo en la vida de los demás. Esto sería un despropósito. Se es o no se es, pero no se puede forzar a una persona con una motivación intrínseca a actuar en contra de ella, so riesgo de fracasar en el desempeño de las funciones atribuidas. Al igual que la mentira, fingir en un puesto de trabajo o adjudicar un puesto de trabajo a una persona cuyas motivaciones reales no se correspondan con sus funciones tiene las patitas muy cortas.

Tarde o temprano, esa persona fracasará en el puesto erróneamente adjudicado y tanto ella como la empresa saldrán perjudicadas por esa mala elección.

Por tanto, se puede decir que el talento en una empresa es el conjunto de inteligencia y aptitud puestos en acción para el desempeño óptimo de un puesto de trabajo: el “saber” y el “saber hacer” dirigidos hacia la realización de una acción, todo ello salpicado por una buena dosis de motivación o de “querer hacer” y de actitud o predisposición positiva hacia el logro.

Parece tan fácil y tan complicado a la vez, ¿verdad? Menuda mezcla explosiva…Viendo los resultados obtenidos por el gran Rafa Nadal, más que nunca pienso que el talento es la poción mágica que nos distingue de los demás no haciendo de menos a nadie.

Últimos artículos publicados

La GRAFOLOGÍA EMPRESARIAL: un GRAN PASO hacia LA HUMANIZACIÓN de los RECURSOS HUMANOS

El pasado 20 de Julio se celebraron los 50 años de la llegada del hombre a la Luna. Aquello me hizo pensar en una película que vi en 2016 sobre las figuras ocultas que se escondían detrás de tal hito histórico. Figuras que se han quedado en la oscuridad y silencio del reconocimiento a su grandísima labor para que aquel gran sueño se convirtiera en una realidad.

GRAFOLOGÍA EMPRESARIAL: POSTURA REAL de un candidato VS. POSTUREO LABORAL

Ya se sabe…en Recursos Humanos se pretende premiar la objetividad y la transparencia de los candidatos. Pero, a la hora de la verdad, cualquier profesional de RRHH asume lo sumamente difícil que es acertar en la elección del candidato final.

Ahora bien, la grafología empresarial permite descubrir la verdadera postura vital y actitudinal de los candidatos, y descartar así a los que expertos en fingir un determinado “postureo laboral”.