Sandra Bruno
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn

Sandra Bruno

Experta en Grafología Empresarial aplicada a la selección y gestión de RRHH

Hablar de “Soft skills” o “competencias blandas” es un tema de debate muy recurrente en Recursos Humanos que genera mucho contenido y sobre lo cual la mayoría de la gente suele opinar muy bien. Como tema de conversación en sí, creo firmemente que merece la pena ser tratado y valorado por su clara relevancia a nivel corporativo. Ahora bien, como grafóloga empresarial, no puedo estar más en desacuerdo con esta denominación de “competencias blandas”.

Dichas competencias más personales y menos técnicas son precisamente las que marcarán la diferencia, ya que harán que un candidato destaque entre tantos otros con habilidades técnicas y conocimientos similares. La verdad es que hoy en día, las tuercas han cambiado. Tener una carrera o un máster concretos ya no es suficiente para destacar en el mercado laboral. Esa diferencia la marcarán otros factores mucho más personales e intrínsecos al ser humano que se esconde detrás de la faceta estrictamente profesional que cada uno tengamos.

Ahora bien, si a las competencias técnicas les llamamos “competencias” a secas, ¿por qué tenemos que apodar las competencias más personales con el calificativo de “blandas”? Y la verdad es que, bajo mi punto de vista, no se pudo encontrar un calificativo menos acertado.

Las « soft skills » o competencias supuestamente « blandas » son en realidad COMPETENCIAS a secas. Y de blandas, tienen muy poco, al contrario. Su peso es ENORME en nuestra vida y futuro laborales.

Y ya me diréis….¡pero ya sabemos lo importantes que son! Entonces, si tanto las valoramos, deberíamos ir pensando en incluirlas en la lista de competencias que se piden en las empresas, al igual que las competencias técnicas o conocimientos adquiridos. De hecho, en grafología se estudian al mismo nivel que otros tipos de competencias porque son competencias per se. Como grafóloga especializada en Recursos Humanos, puedo dar fe de ello. Al final se nos olvida que, ante todo, somos PERSONAS y que nuestra personalidad y nuestra particular forma de encarar la vida nos van a condicionar infinitamente más que nuestra formación o nuestros conocimientos a la hora de trabajar y forjar nuestra carrera profesional; y no solo eso, sino que esas competencias más personales marcarán nuestra diferencia en relación con los demás en un mercado cada vez más globalizado.        

Al igual que una empresa tiene unos valores, las personas tenemos los nuestros. Que ambos se vayan alineando es algo que no depende ni de nuestros títulos universitarios ni de nuestros conocimientos ni tampoco de nuestras competencias técnicas.

Tampoco se nos puede olvidar que siempre tendremos que formar parte de un equipo de trabajo ya que, de una manera u otra, acabaremos interactuando con otros compañeros de trabajo y dependiendo de un superior. Que dichas relaciones sean buenas, tampoco dependerá de nuestra  faceta más profesional, sino más personal. Cuando digo que la técnica grafológica permite optimizar los procesos de selección, gestión y desarrollo de las personas, lo hago con conocimiento de causa ya que mediante la aplicación de la grafología en dichos procesos se permite ahondar muy a fondo en la personalidad humana, más que con ninguna otra prueba. La grafología saca a relucir rasgos de personalidad que serán determinantes en el desempeño futuro del candidato y de su permanencia o no en la empresa.

A fin de cuentas, las personas somos un compendio maravillosamente complejo de rasgos de personalidad que influirán irremediablemente en el desempeño de nuestro trabajo.

 De hecho, se habla mucho de resiliencia y de su importancia en los tiempos tan convulsos que nos tocan vivir laboralmente hablando. Precisamente la técnica grafológica permite reconocer a una persona resiliente, al igual que puede identificar y analizar su capacidad de adaptación a los cambios, de resistencia al estrés, de perseverancia, de iniciativa o de compromiso, así como de ética o de honestidad  entre muchísimas otras competencias personales que tendrá en cuenta el grafólogo a la hora de calibrar su valía personal para un determinado puesto de trabajo.

En fin, hablar de todas aquellas competencias denominadas “blandas” pero tan decisivas a la hora de definirse como profesional y miembro de un equipo corporativo es abordar la cuestión que debe plantearse cualquier persona, y con mayor inri cualquier profesional de RRHH:

¿Somos realmente conscientes de lo compleja y condicionante que es nuestra propia personalidad?

 

Fdo: Sandra Bruno

Grafóloga empresarial

grafologia@sandracbruno.com

Últimos artículos publicados

GRAFOLOGÍA EMPRESARIAL: POSTURA REAL de un candidato VS. POSTUREO LABORAL

Ya se sabe…en Recursos Humanos se pretende premiar la objetividad y la transparencia de los candidatos. Pero, a la hora de la verdad, cualquier profesional de RRHH asume lo sumamente difícil que es acertar en la elección del candidato final.

Ahora bien, la grafología empresarial permite descubrir la verdadera postura vital y actitudinal de los candidatos, y descartar así a los que expertos en fingir un determinado “postureo laboral”.